El almuerzo de negocios perfecto

almuerzo negociosSupongamos que no sabés cuantas puntas tiene un tenedor de pescado (tres, y yo lo aprendí hace algunos años), o que no sabés que la sopa se toma moviendo la cuchara hacia afuera del plato y no hacía adentro (también lo aprendí hace unos años). Si tu último almuerzo de negocios fue un desastre, seguramente no es por eso.

Hay una diferencia muy grande entre almuerzo de negocios y almuerzo familiar: los negocios.

No importa si almorzás con tu cliente en un restaurant caro en el Microcentro (http://es.wikipedia.org/wiki/Microcentro) en mesas con mantel blanco, o si vas a comer algo rápido a un lugar más informal, los dos son almuerzos de negocios y hay cosas que no podes no saber.

Primero de todo: ¿por qué un almuerzo? ¿Para venderle algo a tu cliente? ¿Para convencerlo acerca de una alternativa en el proyecto?. FAIL.

Para conocerlo mejor, para que te conozca mejor, para poder charlar de temas a fondo y tranquilos, sin interrupciones, y así enriquecer una relación a largo plazo.

El segundo propósito puede ser venderle algo a tu cliente, o convencerlo acerca de una alternativa en el proyecto, pero ese guardalo para vos.

1. Preparate: antes del almuerzo tenés que trabajar. Tenés que llegar un poco antes, o quizás visitar el lugar un día antes, y hablar con el responsable del lugar. Explicale lo que querés: ¿tu cliente quiere que lo vean, quiere que no lo vean, tiene una dieta especial? Durante esta visita previa podrías también elegir la mesa, mirar el menú, y hasta sugerir una elección. Podés pedir que el mozo ofrezca champagne o algún trago, o que no ofrezca. Podés preguntar si aceptan tarjeta de crédito, y hasta pedir que no te traigan tu tarjeta a la mesa para firmar, sino acercarte vos a la caja.

Avisale a tus invitados si hay un código de vestimenta. Describiles el lugar y explicales cómo llegar. Si tus invitados son extranjeros, deberías identificar y respetar sus costumbres hasta donde se pueda. También hay costumbres diferentes entre Buenos Aires y el resto del país. En el Microcentro nadie toleraría que el mozo tarde 15 minutos en llegar. En el Microcentro hay almuerzos que duran menos de una hora. Esto es visto como algo inhumano por los que viven en el interior (y tienen razón).

2. Toma la iniciativa: vos sos el anfitrión. Apaga tu celular, no lo mires, ni siquiera lo saques de tu bolsillo y por supuesto ni se te ocurra ponerlo sobre la mesa. Tenes que estar dedicado 100% a las personas que tenes delante. Si llegas primero, no te sientes estirado cómodamente esperando que lleguen. Sentate derecho y alerta, o recibilos en el hall o en la puerta. Vos sos el que organiza, el que invitó. Debés liderar la situación. Vos decidís quien se sienta donde, o por lo menos lo sugerís. No pretendas ser una estrella de televisión que se aparece en un restaurant. Las estrellas son tus invitados. Pediles que ordenen primero. Si ordenan un trago, trata de acompañarlos. Si no bebes alcohol, pedí algo para tomar, solo para acompañarlos. Preguntá si van a beber vino y dales a ellos la opción de elegir el que les gusta. Pero nunca pases el límite de un solo trago, o una medida de vino. El alcohol hace estragos, y este es un momento importante, debes estar 100% lúcido.

3. Cuidá tus modales: los modales no fueron inventados para impresionar, sino para no ofender. ¿y sabes qué? Comer con tu cabeza sobre el plato, casi abrazando la comida, es espectacularmente ordinario. Es un show gratis en el restaurant, y vos sos el protagonista. Y también levantar la voz o reírte exageradamente. Tu mama tenía razón. La idea es no ofender, no molestar, dejar que la charla fluya y que la charla sea lo importante, no la comida.

No te tortures tratando de adivinar para qué es cada cubierto (http://es.wikipedia.org/wiki/Cubiertos). Pero tampoco secuestres la panera para montar una fábrica de pan con manteca. Tu plato de pan va a estar a la izquierda y tu vaso a la derecha. No te confundas y tomes algo de tu compañero. La servilleta se pone sobre tus muslos, y no es ni un pañuelo ni un babero. A propósito, pedir spaghetti o vermicelli en un almuerzo de negocios es muuuuy arriesgado. Si queres pastas pedí ravioles. Y acordate de no empezar a comer hasta que todos estén servidos.

4. La charla: cierto! Para eso vinimos ¿no? Para muchos profesionales el hecho de tener al cliente en frente durante una hora es una tentación irresistible para vender, vender y vender. FAIL número dos. Si te tomaste el trabajo de tener en cuenta todas estas indicaciones para crear un ambiente relajado y amigable, y además vas a pagar por el almuerzo, ¿por qué destruir todo esto con la trampa de vender?

Disfruta de tu trabajo, disfruta de las personas que conoces gracias a tu trabajo. Interésate en forma genuina por quien tenes delante. A la salida del restaurant te vas a sentir bien ya la noche en tu casa vas a pensar que bueno que estuvo el día de hoy.

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