Cuando los “no” ayudan a construir

Agradecemos a Ezequiel Kahan, PMP por este artículo.

Decirle que no a un cliente puede llegar a parecer una ofensa grave, casi un crimen. Lo mismo sucede con los no a los miembros del equipo del proyecto, o a los superiores.

Un director de proyecto debería, sin embargo, lidiar adecuadamente con los no y sacarles beneficio. ¿Pero todos los no son iguales? El no que más duele, y por ende más impacta en las relaciones, suele ser el no sin motivo. Esto se debe al sentimiento de arbitrariedad que esconde; a la falta de dialogo. También resiente el no anticipativo, ese que se pronuncia aún antes de entender plenamente la situación que se nos plantea. Es un no que trunca la posibilidad de respuesta.

Hay otras clases de no con connotaciones más positivas. El no racional suele ser mucho mejor digerido. El mismo suele estar acompañado de una justificación sobre sus motivos, que permiten la apertura y el diálogo  en su mejor caso o, al menos, comprender mejor las razones de la negativa. También el no que se acompaña de un sí. Eso genera en el interlocutor la posibilidad de una opción o alternativa para llevar adelante la actividad que sentía denegada.

Un error en el que a veces incurrimos es esperar que los no caigan bien de primera. El amor propio o, como los psicólogos también lo denominan, “la herida narcisista”, hace que la primer reacción del interlocutor pueda ser de insatisfacción. Sin embargo, cuando se argumenta de forma correcta y entendemos que el no responde a preservar un sí de mayor nivel, raras veces la molestia persiste y mucho menos quedan consecuencias.

Al hablar de sí mayores, me refiero por ejemplo a las veces en que tenemos que decir que no a un cambio de alcance, porque entendemos que el costo superará al beneficio. En ese caso, lo que se intenta es preservar el objetivo del proyecto. También cuando no permitiendo ciertas prerrogativas hacia un miembro determinado del equipo, mantenemos una línea de concordancia frente al resto, lo que redunda en una mejor construcción del equipo.

Como conclusión, lidiar con el no es una habilidad importante y saber utilizarlo adecuadamente es clave. Los excesos de “depende” o “tal vez sí”, como forma de evitar el no, denotan falta de determinación,  y que no tenemos la madurez para hacernos cargo de decisiones que tomamos. Un no a tiempo evita riesgos, mejora la performance del proyecto y ayuda a mantener foco sobre todos los sí con impacto constructivo en los resultados del proyecto.

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