El Síndrome de los 90

pared_ladrillos.jpgNo se asusten, no me voy a referir en este espacio a la “famosa década del 90”. Me voy a referir a la importancia de la captura del grado de avance, para la utilización con éxito de la técnica del Valor Ganado, o Earned Value Management. 

Coincido con los anteriores artículos y comentarios publicados en el blog sobre EVM. El éxito de su aplicación, entre otras cosas, depende de una buena estimación de tiempos y de costos, y su distribución en el tiempo, es decir, la confección del cronograma y el presupuesto.

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No menos importante es la captura de la información de avance. Respecto del grado de avance, debemos considerar el “síndrome de los 90”. Me refiero a aquel viejo proverbio de la Dirección de Proyectos que dice:

Los proyectos progresan rápidamente hasta que están un 90% completo, luego permanecen un 90% completo por siempre.
Sobre todo en industrias como la del Desarrollo de Software, solemos escuchar a muchos programadores que, ante una consulta como “¿Cuál es el avance del programa o entregable?”, se apresuran a contestar “casi un 90%” y, sospechosamente, sólo han transcurrido menos de la mitad del tiempo previsto para su desarrollo.

Esta gran dificultad para determinar el real avance de las actividades del proyecto, es decir, la evaluación del trabajo en proceso (los paquetes de trabajo que han comenzado pero que no han sido completados en el momento del corte para producir el reporte), afecta directamente al cálculo del Costo Presupuestado del Trabajo Realizado (BCWP) o Earned Value, pudiendo destrozar la aplicación de la técnica.

Para prevenir y reducir el problema de la evaluación del trabajo en proceso (WIP – work-in-process) se recomienda, donde sea posible, dividir los paquetes de trabajo en paquetes de menor duración o el establecimiento de hitos de control discretos dentro del paquete de trabajo, y aplicar procedimientos de evaluación dependiendo de la longitud del paquete. Por ejemplo, algunos gerentes de proyecto prefieren no tomar el crédito de un trabajo de corta duración hasta que no esté totalmente completado, mientras que otros tomarán un crédito del 50% apenas comenzado el trabajo y el 50% restante, sólo cuando esté finalizado.

Una de las ventajas de aplicar esta regla del 50/50, o la del 0/100, es que elimina la necesidad de determinar el porcentaje completado.
Además de esta denominada regla del 50/50, existen otras técnicas como  la mencionada de Milestones intermedios u otras como Porcentaje Completado, Unidades Equivalentes, etc..

Lo importante es precisar al inicio del proyecto cuál procedimiento se aplicará para evaluar el trabajo en proceso y poder obtener el mejor provecho posible en la aplicación de la técnica del Valor Ganado.

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Un comentario en “El Síndrome de los 90

  1. Carlos:
    Me parece que una gran ventaja de las reglas 50/50 o 0/100 es la objetividad.
    En el primer caso, si comenzamos el trabajo ya asignamos 50%. Poniéndonos finos podríamos preguntarnos precisamente “qué se entiende por comenzar el trabajo”, pero no estremos en eso.
    En el segundo caso, solo la finalización adjudica el 100%.

    La asignación de porcentaje completado es difusa, sobre todo en algunas industrias, como la del software. Si por porcentaje entendemos cantidad de horas reales sobre presupuestadas sí sería objetivo, pero si realmente queremos adjudicar grado de avance sobre fase o producto inevitablemtente estaremos aplicando subjetividad.

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